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Título del Trabajo: Desde una salud; la relevancia actual de la correcta practica médica

Comentario: La Visión histórica de la práctica médica en Cuba

La evolución de la medicina en Cuba constituye un proceso excepcional en América Latina, marcado por profundas transformaciones desde el período colonial hasta la actualidad. Durante los siglos XVI y XVII, la práctica médica era rudimentaria, dominada por curanderos, parteras y escasos médicos españoles que atendían principalmente a la élite. Las enfermedades infecciosas como la fiebre amarilla devastaban la población.
El siglo XIX trajo avances significativos. La Escuela de Medicina de La Habana (1728) comenzó a formar profesionales, y figuras como Tomás Romay introdujeron la vacuna antivariólica en 1804. Sin embargo, el momento cumbre llegó con Carlos J. Finlay, quien en 1881 identificó al mosquito Aedes aegypti como vector de la fiebre amarilla, revolucionando la epidemiología mundial.
Tras la independencia (1902-1958), Cuba desarrolló una infraestructura sanitaria desigual, con excelentes centros urbanos pero grave desatención rural. El verdadero punto de inflexión ocurrió tras 1959, cuando el gobierno revolucionario priorizó la salud como derecho universal. Se implementó un sistema único y gratuito, se crearon policlínicos, hospitales comunitarios y facultades en todas las provincias. Las campañas de vacunación eliminaron enfermedades como la polio (1962). La formación de médicos familiares y la cooperación internacional (presente actualmente en decenas de países) consolidaron un modelo reconocido por la OMS.
Hoy, Cuba destaca por su alta relación médico-paciente, baja mortalidad infantil (similar a países desarrollados) y producción biotecnológica propia (interferón, vacunas contra meningococo y COVID-19). No obstante, la crisis económica de los 90 y el bloqueo estadounidense impusieron limitaciones severas en insumos y equipamiento, lo que no impidió el mantenimiento de indicadores de salud envidiable pese a dificultades materiales. La práctica médica cubana ha transitado del empirismo colonial al humanismo solidario, mostrando cómo la voluntad política puede priorizar la salud como derecho colectivo.

mariam_13 Calixto García (2026-04-29)


Comentario: Comentario

El artículo presenta la relación Ciencia-Tecnología-Sociedad como un todo dinámico: la ciencia (método clínico riguroso) debe orientar el uso de la tecnología (exámenes complementarios) para generar impactos sociales positivos (mejor atención, menor resistencia antimicrobiana, eficiencia económica y equidad en salud). Cuando esta integración falla —por desconocimiento formativo o por priorizar la tecnología sobre el razonamiento clínico— se producen efectos negativos que afectan no solo a los individuos, sino a la sociedad en su conjunto, incluyendo el presupuesto público y la sostenibilidad del sistema de salud.

 El texto defiende que:

•  La Ciencia (método clínico riguroso) es la herramienta fundamental del médico para generar conocimiento certero sobre el paciente (“no hay enfermedades, sino enfermos” — Claude Bernard).

•  La Tecnología debe estar al servicio de esa ciencia, no desplazarla. Su desarrollo acelerado genera riesgos si no va acompañado de una sólida formación clínica.

•  La Sociedad se beneficia (o sufre) directamente de esta interacción: una buena práctica clínica reduce complicaciones, ahorra recursos, frena la RAM y promueve una medicina más humana, eficiente y sostenible.

Este enfoque CTS resalta que la medicina no es solo una ciencia aplicada o un conjunto de tecnologías, sino una práctica social profundamente vinculada al bienestar colectivo y al desarrollo humano.

maria1903 Calixto García (2026-04-29)

  • Re: Comentario
    Master Marlen Irene Portuondo Pajón FCMCalixto García (2026-05-03)

Comentario: Volver a la esencia de la medicina: el valor del método clínico

Resulta muy valioso cómo se resalta la importancia de mantener una práctica médica basada en el razonamiento clínico y en el contacto directo con el paciente. Se evidencia una preocupación genuina por la formación integral del profesional de la salud, recordando que más allá de los avances tecnológicos, la observación, el interrogatorio y el examen físico siguen siendo herramientas esenciales que no deben perderse. Además, invita a reflexionar sobre problemáticas actuales que impactan directamente en la calidad de la atención, como el uso inadecuado de tratamientos o la toma de decisiones poco fundamentadas, lo cual le aporta una gran pertinencia en el contexto actual. Transmite también un sentido de responsabilidad profesional y ética, reforzando la necesidad de una preparación constante y consciente.Deja una enseñanza clara, ejercer la medicina no solo implica conocimientos técnicos, sino también compromiso, pensamiento crítico y una visión más humana del paciente, aspectos que sin duda marcan la diferencia en la práctica diaria.

rosymar Facultad de Ciencias Médicas Calixto García (2026-05-04)